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La pelea del campo recien comienza- 04/04/2008
El paro del campo ha sido un hecho histórico; es probable que constituya un renacer de su -hasta ayer insignificante- peso político y consecuentemente aumente la probabilidad de políticas que permitan un mejor aprovechamiento de las oportunidades que brinda la globalización. Pero mi impresión es que la unión del campo detrás de objetivos comunes será un largo y duro camino acechado por la influencia de una sociedad culturalmente enferma de distribucionismo y por una política dominada por mentalidades populistas. El campo enfrenta una larga y dura batalla para no ser discriminado directamente -a través de las retenciones, las prohibiciones para exportar o los controles de precios- o indirectamente -a través de un cierre cada vez mayor de la economía-. La unidad del campo es esencial, pero también es importante claridad conceptual para evitar las falsas soluciones.
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