Atrapados Sin Salida
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Atrapados Sin Salida

 
  Mario Teijeiro, 05 de Febrero del 2002 Download
 

El gobierno del Dr. Duhalde está atrapado entre la realidad de un país en bancarrota sin apoyo internacional y una ideología errónea incapaz de generar una alternativa válida. Pocas veces se ha visto tanta contradicción entre la realidad y la visión ideológica del gobierno de turno. Esta contradicción garantiza que la situación económica seguirá empeorando. Pero al mismo tiempo abre la esperanza que se haga evidente que no hay otro camino que una profunda reforma política y la adopción de un capitalismo competitivo que beneficie a la gente.

Este gobierno se apoya en una alianza "antimodelo" entre el populismo peronista y el progresismo radical y frepasista, porque comparten totalmente la ideología económica. Su diagnóstico básico es que a esta crisis hemos llegado por aplicar un modelo neoliberal concentrador, que ha vaciado el Estado, ha favorecido la usura financiera y ha destruido la producción nacional. Su modelo alternativo es el viejo modelo de la CEPAL, que en distintas versiones hemos adoptado desde la década del 30. Pretenden meter mano en lo que sea necesario para redistribuir ingresos (el default de la deuda y la pesificación son los instrumentos más visibles), ya que esto permitiría rehacer el mercado interno y lograr así el impulso de demanda para reiniciar el crecimiento. Pretenden aumentar los impuestos a los que más tienen (que consumen productos importados y hacen turismo y ahorran en el exterior) para mantener el gasto político. Pretenden cerrar la economía para que los argentinos gasten sólo en bienes nacionales. Creen que si se evita que los argentinos se lleven la plata al exterior y no tienen otra alternativa que gastar internamente, el aumento de la demanda interna estaría garantizado y el circulo virtuoso de la reactivación comenzaría.

El diagnóstico está equivocado.
Por supuesto que el diagnóstico está totalmente equivocado. El desastre que estamos viviendo no se gestó por la aplicación de un ajuste salvaje, sino por un crecimiento fenomenal del gasto público y un déficit fiscal de $10,000 millones de dólares anuales, financiado con endeudamiento externo. El default y la expropiación de los ahorros pusieron de manifiesto que la deuda pública y una parte importante de los depósitos estuvieron financiando un gasto público improductivo. El desastre no fue producto de la aplicación de un capitalismo competitivo sino por la insistencia en un capitalismo corporativo que, a través de las concesiones de servicios públicos y de la protección arancelaria, garantiza monopolios a aquellos que están dispuestos a financiar la corrupción política. Este desastre no se gestó por la globalización sino también por una apertura económica mal hecha, limitada al MERCOSUR y con un tipo de cambio atrasado.

Pero en lugar de aceptar estas realidades, corregir estos errores y mantener los aciertos, la alianza populista y progresista plantea un diagnóstico exactamente opuesto a la realidad. Defienden los excesos del gasto público planteando la hipótesis alternativa que el problema en la Argentina fueron los privilegios de la patria usurera que destruyó la producción nacional. Su solución es la de la Argentina del pasado: expropiación de los ahorros, cierre de la economía, controles, mantener hasta donde sea posible un gasto público insostenible, perseguir evasores que eluden impuestos confiscatorios.

El error fundamental en el que incurren es creer que se puede violar los derechos de propiedad y redistribuir ingresos y al hacerlo, fortalecen el mercado interno, defienden lo nacional y hacen crecer la economía. Todavía tienen en la cabeza el modelo peronista del 45 que expropió la renta de la tierra para aumentar los salarios y el gasto publico. No se dan cuenta que a la renta de la tierra pudieron echar mano porque la gente no se podía llevar los campos, pero ahora la situación es diferente. La renta de la tierra desapareció. Hoy la renta del capital es renta financiera, que puede fugarse con suma facilidad. Es renta de capital móvil, con mucho know how, que puede desinvertirse fácilmente y llevarse a Brasil u otros países. Es renta de personal calificado, que puede emigrar y emigra con mucha facilidad al exterior.

El programa económico anunciado por Remes Lenicov el 3 de Febrero, es un intento de conciliar un diagnóstico y una ideología equivocada con una realidad que no puede esquivarse y una presión internacional que hay que satisfacer (si se quiere tener algún apoyo). En ese intento propone una solución al corralito que concilia los intereses de banqueros y empresarios licuadores a costa del patrimonio de los ahorristas y de los contribuyentes (que tendrán que pagar un nuevo bono). Proponen unificar el mercado cambiario, pero se reservan el levantamiento de los controles como arma negociadora (¡como si la liberación de los controles fuera algo que nos perjudicará!). Dicen que van a ser austeros fiscalmente y llegar a un déficit de sólo $ 3,000 millones, pero no bajan el gasto y por lo tanto la meta es sólo un dibujo contable frente al colapso de la recaudación.

El paquete sólo atiende a lo urgente (y con muchas imprecisiones). No tiene una visión estratégica hacia donde vamos ni un componente de reformas estructurales de un gasto público que no sirve para nada. Es sólo un paquete de administración de la crisis que ha dado por tierra con los derechos de propiedad y deja a la economía con una enorme incertidumbre con respecto a la formulación de contratos entre privados. Después de esto, los ahorros se harán en el colchón o en el exterior, condenándonos a que el crecimiento pueda ocurrir sólo seduciendo a capitales foráneos. Como esto es ilusorio en medio de la convulsión política y social, la perspectiva optimista es que paren la implosión económica con un dólar a $ 3 y un aumento de precios del 40%. Esto ocurrirá si congelan el gasto público nominal (a pesar del aumento de precios). La perspectiva pesimista es la continuidad de la implosión económica con hiperinflación, lo que ocurrirá si pretenden recuperar rápidamente la economía con apoyos crediticios masivos, aumentan el gasto público al ritmo de la inflación y monetizan el déficit fiscal.

Hay una esperanza

Una solución a esta crisis sin precedentes requiere poder político e ideas correctas. Este gobierno tiene apoyo legislativo como para sobrevivir, pero arrastra la ilegitimidad de haber sido elegido por una clase política totalmente desprestigiada. Peor aún, tiene el diagnóstico y las ideas arcaicas del peronismo del 45 y del progresismo de los 80, totalmente incompatibles con una inserción inteligente de la Argentina en la globalización del siglo XXI. Es por lo tanto un gobierno incapaz de plantear una esperanza.

Ante semejante crisis, no puede generarse una alternativa si no media una renovación total de la política y un cambio profundo en sus reglas de juego. En el 2003 o antes, la ciudadanía necesita tener opciones políticas totalmente renovadas. Lo peor que puede pasar es que exista un golpe de estado que convierta a esta clase política en la victima de un nuevo autoritarismo. Los tiene que echar la gente, con los cacerolazos, con el voto protesta y apoyando alternativas que surjan proponiendo cambios en las reglas de juego. Idealmente estas nuevas opciones tendrán que compartir un proyecto de renovación de la política (reduciendo mucho su tamaño, haciéndola mas competitiva y sometiéndola a reglas de juego que eviten la irresponsabilidad fiscal y la voracidad impositiva). Discreparán sí sobre la orientación económica y el rol que le cabe al Estado. Probablemente las visiones sobre la alternativa económica se polaricen, como consecuencia de una crisis que acabó con el financiamiento de la mediocridad y exige definiciones claras en uno u otro sentido. Pero un país sin corrupción y con propuestas claras, es una condición necesaria. Luego faltará que la gente sepa elegir entre esas opciones. Esa es la esperanza en medio de este desastre.
Atrapados Sin Salida por Mario Teijeiro.

 
Mario Teijeiro

Mario Teijeiro, Centro de Estudios Publicos, Argentina.
Referencia para citas: Mario Teijeiro, http://www.cep.org.ar o http://www.cep.org.ar/articulo.php?ids=74
Politicas Publicas y Capitalismo