La Amenaza Populista
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La Amenaza Populista

 
  Mario Teijeiro, 12 de Abril del 2002 Download
 

Los argentinos estamos apabullados por una crisis económica inédita, pero lo que más nos quita el sueño es un posible retorno al caos de los 70. La guerrilla fue una violencia armada contra las fuerzas armadas y de seguridad, mientras que la población civil era mayoritariamente una simple espectadora. Ahora en cambio los piquetes, los "escraches", los saqueos, la delincuencia a mano armada, son manifestaciones violentas mucho más generalizadas, que afectan directamente a la población civil. El temor es que una escalada aún mayor derive en una anarquía que empeore dramáticamente nuestras condiciones de vida. Para colmo de males hay una sospecha generalizada que muchas de estas manifestaciones no ocurren espontáneamente, sino son producto de una planificación desde el poder político, sospecha que incluye al "derrocamiento popular" de De la Rúa. Las versiones más preocupantes hacen referencia a activistas de izquierda que se están armando con el apoyo de grupos terroristas internacionales.

Pero aún cuando la escalada de violencia no pase del nivel delictivo al nivel de la lucha política por el poder, como mínimo queda otra gran preocupación: que la bronca social, azuzada por una "demonización" intencionada del capitalismo, derive en un futuro triunfo eleccionario de un gobierno populista antiglobalizador y xenófobo. Las condiciones son ideales para que ello ocurra. Venimos de un fracaso estrepitoso de un "capitalismo salvaje", por lo cual las viejas ideas de "vivir con lo nuestro" prenden con mucha facilidad. De hecho, hay una uniformidad ideológica notable entre el populismo peronista, el progresismo radical y frepasista, el sindicalismo de Daer, Moyano o de Gennaro, el ARI de Carrió, hasta el nacionalismo popular de Rico y Seineldin. Todos tienen el mismo libreto económico, a favor de un distribucionismo que revitalice el mercado interno, de un cierre de la economía que evite que el gasto nacional termine en importaciones, de una recuperación del Estado como moderador de los "desbordes del mercado". Todos ellos tienen en la cabeza el mismo modelo estatista y proteccionista que nos llevó a la decadencia desde 1930 en adelante.

El fracaso de la última década ha establecido las condiciones ideales para materializar el viejo anhelo de Alfonsín, de unir todas las fuerzas de los partidos nacionales y populares en un solo frente "contra los intereses del capitalismo financiero y globalizado". De hecho, ésta es la raíz ideológica detrás de la Alianza entre el peronismo bonaerense, el radicalismo y el frepasismo que llevó a Duhalde al poder y le permite gobernar. Esta identificación ideológica, si fuera el único elemento en juego, marcaría una tendencia imparable hacia una profundización del "retorno al pasado". Pero el cuadro no es tan simple como parece. Analicemos por qué.

Hay otros dos ejes fundamentales que desunen lo que la ideología "antimodelo" tiende a aglutinar. Uno de esos ejes es el tema de la corrupción de la clase política. El otro es el tema de la tolerancia ante la delincuencia. Teóricamente el candidato ideal del populismo sería una figura que, además de reivindicar "un modelo nacional", viniera de fuera de la política (estuviera limpio de la sospechada corrupción de la política) y fuera un "duro", esto es, capaz de reestablecer el orden frente a las tendencias anárquicas. Esa conjunción se dio en el fenómeno Chávez en Venezuela. Pero entre nosotros (todavía) no hay ninguna figura que pueda reunir las tres condiciones. El frente "antimodelo" está muy desunido. Hay una división muy profunda entre "garantistas" (Carrió) y "represores" (Rico). Hay otra profunda división entre los que están fuera del sistema y se consideran "puros" (Zamora ciertamente y en buena medida Carrió) y aquellos que están dentro de un sistema sospechado de corrupción institucionalizada (cualquier candidato potencial de los partidos tradicionales, como por ejemplo Kirchner).

La opción populista enfrenta entonces enormes desafíos. Será difícil encontrar una figura o una fórmula que pueda aglutinar todos los "valores" necesarios para tener chances electorales. Además el mismo gobierno de Duhalde procurará que se presente algún candidato que capte el voto de izquierda desde dentro del Peronismo (¿Rico?; ¿Kirchner?). Seguramente el escenario ideal del Peronismo es aquel en el que la elección se define entre dos candidatos del partido y las elecciones nacionales son una mera interna peronista que reparte espacios de poder. Por supuesto que esta visión tendrá dificultades serias para materializarse. Tiene como lastre el desprestigio de la política tradicional y los resultados (muy probablemente) lamentables de la actual gestión de gobierno. Sus chances existen solo por la desunión entre los "puros". Días atrás Zamora declaró que él no ve chances de unirse con Carrió, porque en última instancia ella defiende la política y el sistema capitalista. El sueño de Zamora es reemplazar el sistema político por asambleas barriales y al sistema capitalista por una burocracia soviética…. ¡Quien quiera comprar pureza, tendrá como premio un viaje de ida (sin retorno) a Cuba!.

¿Cuáles son las chances que un candidato populista acceda al poder?. Además de la atomización de sus propuestas y sus candidatos, el principal problema que tiene el populismo es que ¡ya está en el poder!. El destino ha puesto a la Alianza populista liderada por Duhalde a administrar una crisis sin precedentes, de la cual es (casi) imposible salir bien parado. Por un tiempo será posible echarle la culpa al "capitalismo salvaje" de Menem, Cavallo y De la Rúa (que sin duda la tienen). Pero a medida que el tiempo pase y las medidas heterodoxas no surtan efecto, costará argumentar que más de lo mismo logrará sacar al país adelante. Es por esta razón política, mas que por los (escasos) dólares que nos puedan prestar, que el populismo necesita un acuerdo para echarle la culpa al Fondo y eludir la responsabilidad del ajuste. La respuesta del Fondo es: "Tomen Uds. las medidas, enfrenten la responsabilidad del ajuste del sector público y después hablemos de un acuerdo….."

El mayor problema que enfrenta el populismo argentino es quedarse sin enemigos y que sea cada vez más evidente que no ofrece ninguna salida razonable al país. Ya no tiene enfrente a las fuerzas armadas (ni las va a tener), con lo cual el "garantismo" que defiende los derechos humanos frente a los "represores", quedará en evidencia que sólo protege a los delincuentes y amerita el repudio de la mayoría de la población. Con la experiencia de Venezuela, será también evidente que una aventura populista antiyanqui "a la Chávez" sería equivalente a una nueva experiencia Malvinas, dado el rechazo de la comunidad internacional a todo régimen que apoye al terrorismo. Sin golpe militar y sin acuerdo con el Fondo, el tiempo será un enemigo imbatible para la opción populista. Y el tiempo no será largo, pues estamos absolutamente quebrados. Sólo nos quedan 12,000 millones de dólares, que se evaporarán en meses, quizás un año, si la disciplina fiscal no se restaura.

Si la opción no es un populismo xenófobo, entonces ¿cuál es la alternativa?. Seguramente tampoco lo es un capitalismo dominado por los intereses corporativos y la corrupción política. A la vista están los resultados de la última década. La única salida posible es un capitalismo competitivo insertado adecuadamente en la globalización, con transparencia política, una genuina disciplina fiscal y el restablecimiento de las buenas costumbres (ahora lo llaman "instituciones") en todos los órdenes de la vida nacional. El verdadero adversario de esta alternativa será la propuesta tibia de aquellos que creen que basta con volver a respetar los derechos de propiedad y hacer una reingeniería cosmética del sector público. Su verdadero proyecto es rehacer la alianza entre la política tradicional y el empresariado prebendario a través de figuras con buena imagen. Para oponerse a esta nueva versión de la mediocridad hará falta un nuevo liderazgo que lleve adelante las ideas correctas. Si conoce alguno ¡avise por favor!.
La Amenaza Populista por Mario Teijeiro.

 
Mario Teijeiro

Mario Teijeiro, Centro de Estudios Publicos, Argentina.
Referencia para citas: Mario Teijeiro, http://www.cep.org.ar o http://www.cep.org.ar/articulo.php?ids=79
Politicas Publicas y Capitalismo